Domingo, 05 Septiembre 2010
Martín Oncina: «He aprendido a saber perder»
Miércoles, 16 de Junio de 2010 09:14 (Leido 176 veces)    PDF Imprimir E-mail

La noticia más importante del baloncesto placentino de esta temporada se produjo el 22 de mayo. Lo que se anunció como un rumor, se convirtió en realidad. Después de 20 años como presidente, Antonio Martín Oncina ponía punto y aparte a su trayectoria en la gerencia del Club Baloncesto Plasencia Ambroz. Su paso por el club ha dejado huella por conseguir los hitos más importantes y permitir la creación del mejor equipo y más laureado de su historia.

«Nuestro gran error fue arriesgarnos al límite en lo económico por seguir en la LEB Oro en la temporada 2005/2006»

«El club ha sido una fuente generadora de beneficios directos e inducidos para la ciudad. Hemos paseado la marca Plasencia por España»

Entrar en conversación con él es como introducirse en el baúl de los recuerdos. Y es que, hablar de Oncina, es hacerlo de cientos de cosas del club de sus amores, donde ha vivido casi de todo. Aunque lo mejor de un hipotético balance «puede que haya sido el hecho de que nuestra ciudad ha tenido el privilegio de ver jugar a su equipo una final de la Copa del Príncipe, donde quedamos subcampeones, y disputar un play-off de ascenso para competir en la élite del baloncesto nacional, la ACB». Una labor que fue reconocida por la Federación Extremeña de Baloncesto con la medalla de oro y brillantes.

Su implicación durante todo este tiempo obedece a su pasión por el deporte, sobre todo el baloncesto, «que ha sido como un veneno», dice. Primero como jugador y luego como directivo, al final, las circunstancias hicieron que llegara a la presidencia. «Me hubiera gustado haberlo dejado antes, pero no surgió un relevo adecuado. A final de temporada, José Manuel Álvarez me hizo un guiño y por su capacidad pensé que era la persona idónea. Su ambición y disposición para implantar un modelo de gestión empresarial moderno y dinámico, con la captación de nuevos valores y recursos puede que suponga, en estos momentos, un nuevo soplo de aire fresco, algo que considero vital para la subsistencia del baloncesto. Pienso que el club queda en las manos óptimas, por lo que sólo me queda mostrarle mi apoyo aportando experiencia para construir desde mi nueva faceta como presidente de honor».

Saber perder

Antonio Martín Oncina reflexiona sobre estos años pasados en los que «he aprendido a saber perder y no hablo únicamente de partidos, también de otras situaciones». Admite que «quizás, nuestro gran error, llegó en la temporada 2005/2006, cuando la continuidad en LEB Oro se puso muy difícil y en nuestro intento denodado por continuar en la categoría, decidimos arriesgar elevando los números del presupuesto para llegar a final de temporada cerrando dos fichajes in extremis buscando la salvación a última hora. Nos endeudamos y no lo conseguimos. Una y no más».

La siguiente temporada, ya en LEB Plata, el esfuerzo se vio agravado con la marcha de varios patrocinadores y el déficit no se pudo enjugar. «Todavía seguimos arrastrando las consecuencias de aquel desfase presupuestario, quizás, nos vimos desbordados y nos dejamos llevar por la situación. Desde aquel momento, todos hemos aprendido que las decisiones importantes no se pueden decidir en cuestión de horas y que no hay que dejarse llevar por el momento ni la euforia».

El gran salto del baloncesto en Plasencia llegó en la temporada 1993/94. «Pasamos de jugar una liga autonómica a competir por toda España en la Primera División Masculina y ahí realmente es cuando se empieza a dar un gran giro. A renglón seguido llegó la inclusión en Liga EBA, seis años, y tres más en LEB 2. Por último, nuestro gran asalto a la LEB Oro, donde llegamos por méritos deportivos propios».

La plaza vacante en esa categoría correspondía al Plasencia por la clasificación obtenida durante el ejercicio anterior. «Entramos a última hora casi como un ciclón, sin que nadie nos esperara. El equipo se había diseñado para competir en Plata, por lo que nos vimos obligados a retocarlo, con la suerte de lograr fichar un ramillete que con posterioridad llegó a tocar la gloria en diversos equipos ACB, como Nico Gianella, Isaac López, Guillem Rubio o Juanjo Triguero. Aquello fueron tres años en LEB Oro magníficos».

Reproche

Martín Oncina se marcha con el mal sabor de boca, quizás el único, por la actitud indolente de la ciduad. «No sé si Plasencia evaluó en algún momento el impacto económico y social que supuso nuestra participación tres temporadas consecutivas en LEB Oro, donde llegamos incluso hasta tocar la mismísima puerta de la ACB, con toda una fuente generadora de beneficios directos, y también inducidos. Aún estoy esperando ver si se valorará algún día nuestra gesta o si se sabrá comprender lo que esto supuso para la ciudad como Plasencia, cuyo equipo de baloncesto fomentó uno de los fenómenos sociales con mayor arraigo, capacidad de movilización y convocatoria que ha tenido la localidad, paseando la marca Plasencia por España».

Sin embargo, nunca ha tenido dudas de la afición, «porque aquí se entiende mucho de baloncesto». La gran duda de todos los aficionados reside en saber si la economía del club permitirá algún día confeccionar una plantilla para aspirar de nuevo a la LEB Oro.

Antonio Martín Oncina se despide diciendo que «la parcela económica de la entidad nos marca que debemos movernos con paciencia y prudencia en estos momentos. El dinero es importante, pero no fundamental para hacer bien las cosas. Salir en LEB Plata este año será ya todo un éxito y solamente me queda hacer público mi apoyo al nuevo presidente, José Manuel Álvarez, porque ha dado un paso valiente y parte con la aspiración de que vuelvan esos momentos lindos al pabellón de nuestra ciudad».

 

Fuente: hoy.es

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Actualizado ( Miércoles, 16 de Junio de 2010 09:16 )